No dejes que pase tu momento

Es hora de pasar a la acción

Cada actor es una Estrella

 

Cada actor es una ESTRELLA porque es el punto alrededor del que gira y se organiza el universo dramático. El yo de la actuación es un yo absoluto, divino. Hay quienes actúan porque no se pueden resistir y quienes lo hacen porque no tienen nada más.

HACER de actor es fácil, SERLO es difícil.

Los actores son ESTRELLAS, sean buenos o malos. Entrenados en el método que sea, comparten un estigma de primitivos. Su profesión conserva algo del “chamán” que cura absorbiendo los males. Reflejando los miedos sociales en un espacio de sacrificio y catarsis.

Sin sus patéticas cabriolas sobre la escena, el mundo moriría de estupidez y de hastío. Necesitamos de esos seres volubles que emergen invulnerables para seguir el viaje, para negar lo único cierto que hay en la existencia: la muerte.

Viktor Frankl nos cuenta que en los campos de concentración Nazis había representaciones teatrales. Había agua, comida y había representaciones teatrales… Ni siquiera una máquina de matar puede vivir sin un lugar para la ilusión, para el sueño, aunque los protagonistas sean sus víctimas.

Juzgar a los actores desde las reglas de la convivencia social es como analizar los sueños desde las leyes lógicas de la vigilia. Ellos jurarían que lo difícil es la vigilia. Cada mundo es difícil para el otro. La compasión está en ese punto.

Y los actores, nos entretienen, viven para ello.
Nos muestran un universo armónico siempre y loco por momentos.
Participamos en su bacanal, pero sin asumir la resaca.
Ellos comparten lo mejor y se quedan con lo peor. ¿No es ésto algo parecido al amor?

Cada actor es una ESTRELLA, brille o no.

Está en el lugar que se ilumina e ilumina con su luz el tiempo de su público. Pero no es un mundo sencillo el del actor. 

Los actores, con sus vidas, nos hacen vivir lo contrario de la cordura social, lo que se desea pero se niega, lo que es imposible pero imprescindible. La utopía que ellos crean es necesaria para subsistir en el infierno

Los actores hacen lo mismo que las demás personas, pero se forjan un carácter. Son “alguien” aunque sólo de manera provisoria. Son la demostración fehaciente de que uno mismo, es una construcción arbitraria y algo casual. Una demostración de que uno podría ser otros, pero “decide” ser el que es. Un actor es la demostración cabal de que todos podemos cambiar y cambiarlo todo. Sólo que muchas veces preferimos hacer otro personaje. La identidad es otra vez la cárcel más segura, para no cambiar, para no vencer nuestras partes más estúpidas y mezquinas.

A veces olvidamos que esas ESTRELLAS viven mezcladas entre personas corrientes e incluso tratan de simular que ellos mismo lo son, esforzándose por pasar desapercibidas mientras llaman la atención sin proponérselo.

Cada actor es una ESTRELLA que llega a la escena para redimirnos, como Jesús lo hizo en el cuento bíblico. El actor ocupa el lugar que deberíamos ocupar nosotros para mostrarnos el camino. El camino de encontrar el sentido de nuestra vida. El sentido de una historia en la que aún siendo protagonistas nos sentimos muchas veces como figurantes.  

Por Carlos De Matteis (Extraído del prólogo de su próximo libro) 

 

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